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FUNDACIÓN  BOTÍN

 

No crecemos con los años, crecemos con los daños. Daños emocionales que tienen el efecto de un raspón en algunas ocasiones, de una magulladura en muchos casos, o de una rotura en su caso más grave. Estos últimos, los que nos rompen por dentro, los que desestabilizan el edificio de nuestro bienestar y nuestra confianza, son los más peligrosos para nuestro sentido vital. Hablemos de inteligencia emocional y educación responsable.

¿Cómo podemos llegar a esta situación una vez crecidos, una vez adultos? ¿Hay algo que deberíamos haber aprendido en nuestro proceso de desarrollo que falló? ¿Es posible asentar en generaciones futuras los cimientos emocionales desde pequeños para impedir que se tambaleen por los avatares de la vida, el acoso escolar o laboral?

Gestión de los sentimientos

Podemos y debemos proporcionar desde las familias y las instituciones educativas una estructura social sólida.  Los niños deben ser conscientes de sus sentimientos, y deben gestionarlos interior y socialmente para manejar su mundo emocional desde pequeños.

Esto les ayuda a reflexionar y a pensar en ellos y en los demás. Incorporan este nuevo aprendizaje en su bagaje personal y lo convierten en el eje sobre el que sustentan su vida social, laboral, académica y sentimental.

La inteligencia emocional es el motor de este aprendizaje. Gracias a estudios y programas de educación responsable como el que lidera la Fundación Botín, podemos formar a nuevas generaciones en la empatía, la buena autoestima, la asertividad, la resiliencia, el autocontrol emocionaly, en definitiva, la convivencia pacífica.

‘Inteligencia Emocional’ y ‘Educación Responsable’

El proyecto de ‘Educación Responsable’ -con el que esta fundación lleva años ayudando a colegios de muchas comunidades españolas y algunos países de Sudamérica– está basado en años de estudio y de análisis en pequeñas comunidades escolares.

Se ha demostrado, a nivel de ensayo, que cultivando esas cualidades en nuestros alumnos, los resultados no sólo son muy positivos en las relaciones sociales y humanas o en la propia valoración individual, sino que además tienen una repercusión altamente satisfactoria en su vida académica, con mejores logros a lo largo del tiempo.

La Fundación Botín trabaja estrechamente, durante tres años, con los centros seleccionados. Aporta información al profesorado a nivel afectivo, social y creativo, y realiza talleres donde los docentes aprenden a reconocer sus propias emociones y a entender las de sus alumnos.

Tras la formación del profesorado, se implementa el proyecto en el centro de forma escalonada a través de las diferentes áreas curriculares, utilizando un amplio banco de recursos que la Fundación Botín nos facilita, junto con el seguimiento y la asesoría de sus formadores.

Así, en esos tres años de colaboración, el centro integra herramientas emocionales en todos los ciclos, progresivamente, hasta que la totalidad de la comunidad educativa puede beneficiarse de este modelo que busca la mejora de las relaciones personales y el desarrollo de la asertividad y la autoestima positiva.

Rodríguez, G. (2017). Inteligencia emocional y educación responsable. [Jupsin’]. Recuperado de http://jupsin.com/noticias/inteligencia-emocional-educacion/